La Guancha, 00:05 horas |13º C Intervalos nubosos con lluvia escasa

Historia

La Guancha, un encantador municipio situado en el norte de la isla de Tenerife, combina tradición, naturaleza y cultura en un entorno rural único. Con una extensión de 23,7 km² y una altitud que varía desde la costa hasta sus impresionantes cumbres, ofrece paisajes de gran belleza que incluyen frondosos pinares, barrancos y miradores que permiten contemplar el Atlántico y el Teide.

Fundada en 1530, su nombre proviene de una leyenda guanche que relata el encuentro entre un conquistador español y una joven aborigen en un manantial. Este relato refleja la riqueza histórica del lugar, marcada por su pasado agrícola y ganadero.

Hoy, este apacible municipio invita a descubrir su gastronomía local, disfrutar de rutas de senderismo y conectar con la autenticidad de sus gentes, haciendo de cada visita una experiencia inolvidable.

Historia

Algunas pinceladas sobre el origen de La Guancha y los cambios en la denominación del municipio.

Según se recoge en la tradición el nombre del municipio de La Guancha tiene su origen en una bella leyenda datada en fechas de la conquista de Tenerife por los castellanos.

Según cuenta la leyenda un grupo de soldados, al mando del adelantado don Alonso Fernández de Lugo, encontraron a una bella aborigen que llenaba de agua su gánigo (vasija de barro) en una fuente. La «guancha», al ver a los soldados huyó despavorida y desapareció entre la laurisilva. El capitán, que quedó prendado de la belleza de aquella mujer, ordenó a los soldados su captura y la aborigen, viéndose presa, se lanzó al barranco antes de ser capturada.

Pero lo cierto es que el nacimiento de lo que hoy se conoce como La Guancha, del municipio de La Guancha, es otra bien diferente. Como el resto del territorio insular, previos a la llegada de los «conquistadores», este territorio ya estuvo ocupado por los antiguos aborígenes que dejaron un sinfín de testimonios a lo largo y ancho de todo el territorio municipal como diverso material propio de la cultura aborigen, la toponimia, bases de cabañas, cuevas de enterramientos, antiguos corrales o una buena red de caminos que iban de costa a cumbre que les permitiera ir en busca de pasto para el ganado. Sin embargo, ya en las datas del adelantado «sanluqueño», se cita en varias ocasiones a lo largo de los documentos el topónimo de «La Fuente de La Guancha» ya desde fecha temprana, 1499; y con referencias usando distintas denominaciones: «fuente de La Guancha», «Fonte de La Guancha» o «La Fuente de La Guancha».

A partir de las datas concedidas por Lugo, la conquista y colonización del territorio atrajeron a diversos grupos, principalmente portugueses y grancanarios. Estos se establecieron en tierras fértiles, dando origen a los primeros asentamientos. A principios del siglo XVI, se erigió en Santa Catalina una ermita dedicada a Santa Catalina Mártir de Alejandría, en el lugar conocido como «Puerta Quemada», marcando el inicio de la presencia religiosa en estas tierras. A finales de siglo, «En una relación de pilas, beneficios, servicios curados y vecinos que les pertenecían, mandada a hacer en la época del obispo Cristóbal de Vela (1575-1581) … puntualizando la misma que Santa Catalina contaba con 50 vecinos correspondiente a 200 o 225 habitantes …» (Alloza Moreno, M.A. y Rodríguez Mesa, M., 1986).

Mientras, a finales de siglo, en lo que hoy es en núcleo de La Guancha, se construyó otra ermita, esta vez en honor al Buen Jesús, que abrió sus puertas al culto en 1596. Las consolidaciones económicas y su crecimiento poblacional llevaron a que, en 1630, bajo el episcopado de don Cristóbal de Cámara y Murga, se autorizara a esta última a exponer el Santísimo Sacramento, elevándola así a la categoría de parroquia.

A lo largo de los siglos siguientes el nombre del municipio ha pasado por diversas transformaciones desde aquellas primeras denominaciones como «Fuente de La Guancha o Fonte de La Guancha» a las tierras altas del municipio desde las datas de Álvarez de Lugo hasta al menos el Censo de 1787 de «Floridablanca» y su «Relación de Pueblos» recogidos en el nomenclátor también denominado «Nomenclátor de Floridablanca». Y con posterioridad, en el Censo de «Godoy», diez años más tarde. Como curiosidad derivada del primero de ellos, del censo de 1787, el pueblo tenía 1134 habitantes (el 2,16% de la población de la isla) de los cuales 485 (42,77%) eran hombres y 649 (57,23%) eran mujeres. Entre las ocupaciones estaban las de cura (1) y sacristanes (2); estudiantes (2), labradores (7), jornaleros (98), artesanos (3), criados (37), fuero militar (89) y sin profesión especificada y menores (895).

Mientras, con el término «Guancha» se encuentra documentado en registros oficiales como censos y nomenclátores de población desde mediados del siglo XIX y principios del XX (1857-1920), así como en el «Diccionario geográfico de correos de España, con sus posesiones de Ultramar (1855)» y el «Diccionario geográfico judicial y estadístico de todos los ayuntamientos, villas, lugares, aldeas, … (1897)». Pero también se menciona en trabajos de investigación previos como los relacionados con en el Trienio Liberal (1820-1823). Como curiosidad, en el año 1857 La Guancha tenía 1178 habitantes «nacionales» de los cuales 509 (43,21%) eran «varones» y 669 (56,79%) eran «hembras». Solo dos transeúntes varones.

Durante estas primeras etapas de inestabilidad política y consolidación de los primeros ayuntamientos constitucionales, algunos municipios de la isla fueron suprimidos como Tejina o Valle de Guerra (Suárez Grimón, 2014) y otros estuvieron a punto de serlo, como La Guancha en 1867 para anexionarla a Icod de los Vinos; al igual que el municipio de San Juan de la Rambla por el Realejo. No obstante, la oposición generalizada en los dos pueblos incluso llevó a proponer la unificación de ambos municipios, una propuesta quef ue descartada» (Oramas Luis, 1997).

Finalmente, con la denominación actual, «La Guancha», aparece en los censos de población a partir de 1930 (1930-2023). Este cambio podría derivarse del Real Decreto del 27 de junio de 1916, que modificó la denominación de los quinientos primeros nombres de municipios a propuesta de la Real Sociedad Geográfica. Entre los municipios tinerfeños que sufrieron cambios en su denominación se encontraban Guía de Isora, Santiago del Teide y La Victoria de Acentejo, pero no La Guancha en aquel momento.

Dos hechos y dos años claves marcan la historia de La Guancha. El primero tuvo lugar en los primeros días de noviembre de 1826, entre los días 7 y 8, cuando una fuerte tormenta, conocida como el «Aluvión de 1826», asoló el municipio, dejando una profunda desolación con cincuenta y tres víctimas mortales y una gran destrucción de casas, ganado y tierras de cultivo. Además, resultaron destrozados «la casa del Ayuntamiento, la Alhóndiga y cárcel». El segundo hecho destacado ocurrió en 1888, cuando un terrible incendio destruyó nuevamente el edificio de la Alhóndiga, «reduciendo a cenizas los documentos públicos que se custodiaban en ella». Estos dos lamentables sucesos justifican la pérdida irreversible de parte sustancial de la historia civil escrita del municipio anterior a estas fechas.

 

Bandera

Sobre un fondo verde, que evoca el patrimonio natural, representado por el pinar y los campos de cultivos del municipio, ondea la bandera municipal. Una diagonal blanca, que cruza el paño de esquina a esquina, simboliza el agua, elemento vital que ha dado forma a la historia y la identidad local. La proporción de la bandera es de 3:2, y la banda blanca ocupa un tercio de su altura. En el centro, el escudo municipal, con sus símbolos y colores propios, completa esta composición que representa la rica herencia natural y cultural del municipio.

El Escudo Municipal

La heráldica municipal presenta una simbología clara y representativa: el pino alude a la vegetación característica de las zonas altas, el pinar. La figura del Teide destaca como elemento paisajístico emblemático, y el torrente simboliza la riqueza hídrica que dio origen al topónimo, La Fuente de La Guancha. Los motivos agrícolas, espigas y racimos, hacen referencia a la importancia histórica de los cultivos de cereales y vid. Las figuras femeninas o tenantes y el lema de la cinta constituyen una alusión a la leyenda fundacional, vinculada al periodo de la conquista.

Pendón de La Guancha

Sobre un fondo verde que evoca la exuberancia de la naturaleza y la riqueza agrícola que rodea al municipio, ondea el pendón municipal. En su centro, un rectángulo blanco, como un espejo que refleja la pureza del agua, alberga el escudo municipal. El blanco simboliza la fuente legendaria que dio nombre al municipio y la riqueza hídrica de la zona, mientras que el verde representa el frondoso pinar y las fértiles tierras que circundan la localidad.