Memorias de una Calle El recuerdo de don Pedro González Yanes

En palabras de don Juan José Rodríguez González, maestro y apasionado de la historia de su pueblo, don Pedro González Yanes nació en el año 1854 y murió en 1929. Fue una persona muy activa en la política municipal, pues desde la década de 1990 hasta 1915 ejerció como concejal y como alcalde del municipio en varias etapas. A los pocos meses de su fallecimiento, el ayuntamiento decidió, a propuesta del concejal Hipólito González Mesa, darle su nombre a esta calle que era conocida entonces como «Calle de la Iglesia» y que ha permanecido inalterado desde aquellas primeras décadas del siglo XX hasta nuestros días, a pesar de haber sucedido tantos acontecimientos como la dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República, la Guerra Civil española y posterior dictadura franquista y la actual democracia.

Historia y Arquitectura

Esta calle, por su ubicación junto a la Iglesia y su plaza, tuvo una gran importancia al desarrollarse en ella distintas celebraciones festivas como fueron las conocidas «veladas o comedias». Su origen estuvo en un grupo de jóvenes que después de la Guerra Civil, recogieron el fruto de la semilla que dejó sembrada la maestra doña Ángeles Machado en la década de los años veinte y principio de los treinta con la representación de pequeñas obras de teatro a cargo de sus alumnas. Representaban obras de autores conocidos y otras creadas con situaciones y personajes del propio pueblo como las que componía Dionisio «El Madrileño», un peninsular del que se decía que fue oficial del ejército de la República. Las representaban, además de en esta calle, en otros lugares del pueblo como la plaza, el Casino, incluso en algún salón de una casa. Algunos de los actores que intervenían en estas obras fueron Félix Domínguez, Fifo, Ramón Hernández, Julián Espinosa, Faustino Delgado o Pedro «el de doña Amelia».

A partir de mediados del pasado siglo, el teatro en el pueblo recibe un fuerte impulso de la mano de Adelmín González Barrios y un grupo de jóvenes que representaban obras de importantes autores teniendo al Casino como centro neurálgico de la vida teatral y cultural.

En esta calle han estado ubicados la Casa Parroquial, escuelas, consulta y vivienda del médico, farmacia, ayuntamiento, sede de la Banda Municipal, que antiguamente se accedía por la calle de El Sol mediante una escalera que se ponía y se quitaba, según describe Salvador Pérez en su libro «La Banda en la Vida». Desde hace algunos años, se lee el pregón de las fiestas patronales desde uno de sus balcones.

Pero quizás, los días que más hermosura adquiere la calle sea en aquellos cuando se viste con sus mejores galas y se envuelve en un tapiz de flores. Son los días de la celebración de la festividad del Corpus Cristi que en La Guancha tiene una amplia tradición y se convierte por un instante en arte efímero con gran significación y devoción. Las alfombras y altar de flores son confeccionadas con flores y tierras de la zona que son elaboradas por los vecinos y distintos colectivos del pueblo.

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