Arquitectónico
En los años setenta, el callejón fue un rincón muy frecuentado por pintores forasteros llegados de la ciudad turística de Puerto de la Cruz, asentaban su caballete en el suelo y colocaban bien el taburete si era necesario y pasaban las horas reflejando el encanto del callejón hasta el día o la semana siguiente. Como encantadora fue la visita que realizó el artista lanzaroteño César Manrique a mediados de los años 80 del pasado siglo al barrio de Santa Catalina, y a este rincón en especial como da muestra una fotografía sobre el balcón en una de las viviendas recogida de aquel momento.
Las dos casas reseñadas, de estilo canario, ambas de dos plantas con tejado a cuatro aguas y de planta rectangular, conservan su estructura original, salvo los comentados balcones. En una de ellas, el acceso a la estancia superior se realiza por el exterior con una escalera de mampostería rematada por escalones de cantería. Las puertas y las ventanas de madera de tipología entabladas hablan del origen muy austero de las dos casas.
Las dos presentan los paramentos de mampostería con argamasa de barro. Una de ellas mantiene el original encalado de las paredes, mientras en la otra la fachada presenta una reforma más actualizada con materiales más modernos. Ambas rematadas por un alero sencillo de teja superpuesta que sobresale al callejón.
Lo curioso de esta construcción es que la planta inferior es muy baja en altura como muestran sus puertas.
