Paisaje
El Charco del Viento se encuentra en un lugar único, donde la lava volcánica se encontró con el mar hace miles de años. Esta batalla entre dos fuerzas colosales ha dado lugar a un paisaje singular y caprichoso, lleno de formas sorprendentes.
Las coladas de lava, provenientes del Teide y volcanes como el de Abejera Alta, fluyeron hasta llegar al mar. Ese combate entre la lava y el mar dio paso a estas formaciones que son conocidas como «islas bajas» o «fajanas», y son un elemento común en las costas canarias.
Otro elemento curioso que podemos encontrar junto al Charco del Viento son las «ondas de empuje». Estas ondas, se forman cuando la lava viscosa empuja contra un terreno, creando pequeñas lomas que se van enfriando poco a poco. Estas ondulaciones son un testimonio del movimiento de la lava y de la fuerza que ejerció sobre el terreno.
En definitiva, el Charco del Viento es un lugar fascinante que nos permite observar cómo la naturaleza ha creado un paisaje único a partir de la interacción entre dos fuerzas poderosas: el fuego del volcán y la fuerza del mar
Historia
El Charco del Viento se erige como uno de los candidatos a albergar lo que el historiador sanmiguelero, don Juan de Bethencourt Alfonso, denominó como «bautisterio». Si bien el autor no precisó la ubicación exacta de este enclave ritual, la costa de La Guancha se erige como un territorio propicio por su riqueza en este tipo de charcos.
Los indicios disponibles y los hallazgos arqueológicos apuntan al Charco del Viento como el emplazamiento más probable. En sus inmediaciones se descubrieron numerosas construcciones de piedra de modestas dimensiones, de forma ovalada y con escasas hileras de piedras. Actualmente, estas estructuras se encuentran ocupadas por los cultivos de plataneras y por el invernadero, pero podrían haber pertenecido a una sociedad pastoril aborigen guanche.
La mención de un «achimenceyato» en la costa de La Guancha por parte de Bethencourt Alfonso refuerza esta hipótesis. La proximidad al mar brindaba a los aborígenes un acceso directo a recursos alimenticios, lo que consolida la verosimilitud de esta teoría.
En definitiva, el Charco del Viento se perfila como un enclave con un alto potencial para albergar un antiguo bautisterio aborigen. La confluencia de diversos factores, como la presencia de construcciones de piedra, la mención histórica de un «achimenceyato» y la cercanía al mar, convierten a este lugar en un escenario plausible para el desarrollo de prácticas rituales por parte de los antiguos pobladores de la isla.
