Historia y Etnografía
Más allá de ser una sala de proyección de películas, el Cine Dorta se convirtió en un punto de encuentro cultural para el pueblo. Entre sus paredes se proyectaron filmes de diversos géneros, desde western y bélicos hasta romances y la inacabada ópera de Aída.
Sin embargo, su trascendencia radicó en convertirse en un punto de encuentro cultural para el pueblo, contando con la presencia de figuras destacadas del cine español de la época, como Alfredo Landa o Juan Diego, así como del poeta canario Pedro García Cabrera.
Cabe destacar que poco antes de su cierre, el polifacético escritor y Premio Nacional de Literatura Federico Muelas ofreció una conferencia sobre la Semana Santa de Cuenca, que repitió con frecuencia en todo el territorio peninsular. La charla, que congregó a un considerable público no solo del pueblo sino también de otras partes de la isla, dejó una huella imborrable en la historia de La Asomada.
El Cine Dorta, más que una sala de cine, fue un espacio cultural que marcó una época en La Guancha. Su legado, a pesar de encontrarse en ruinas, sigue vivo en la memoria de quienes lo vivieron y en la historia del municipio.
En La Guancha, colindando con las medianías de San Juan de la Rambla, se encuentra uno de los paisajes de bancales más impresionantes de Tenerife. La colosal dimensión de este sistema de terrazas de huertas de cultivo evidencia el extraordinario esfuerzo humano que supuso su construcción. Toda la ladera de la montaña de El Topete fue transformada en busca de tierras cultivables.
La colonización castellana en las décadas posteriores a la conquista de Tenerife probablemente impulsó la transformación del paisaje en este espacio. La presencia de nacientes y manantiales favoreció la rápida ocupación de estas tierras, sustituyendo las formaciones originales de fayal brezal y laurisilva por huertas de cultivo.
Salvar el desnivel del terreno, con pendientes que alcanzan hasta el 65% y una media del 35%, constituye una hazaña admirable.
La técnica constructiva empleada, si bien sencilla, es compleja. Se trata de la tradicional técnica de piedra seca, sin uso de mortero o argamasa, cuyo origen se remonta a tiempos inmemoriales. Esta técnica, muy utilizada en La Guancha y otros municipios de la isla debido a la topografía del terreno, permitió construir las huertas una encima de otra, con un ancho de apenas 10-15 metros y una longitud que puede llegar a los 100-200 metros. En la construcción de las terrazas se empleó la tierra de la propia montaña como suelo de cultivo, enriquecida con estiércol animal para mejorar su fertilidad. La Unesco reconoció a la técnica de ‘piedra seca’ como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en el año 2018.
Los principales cultivos que se siembran en estas huertas son la papa y los cereales. Sin embargo, el abandono progresivo de la agricultura amenaza este paisaje único, ya que la falta de mantenimiento pone en riesgo la supervivencia de estas colosales estructuras de piedra.
La fotografía aérea antigua que acompaña la imagen, tomada en la década de 1950, muestra la dimensión colosal del paisaje de bancales en su apogeo. Este paisaje es un testimonio del esfuerzo humano y la transformación del medio natural, y su conservación es un desafío para el presente y el futuro.
