El legado volcánico del Teide en la costa de La Guancha

El Teide, formado tras el colapso del antiguo volcán central hace 175.000 años, es el relleno de una caldera de deslizamiento. En la costa de La Guancha destacan las lavas basálticas de la playa de Santo Domingo (124.000 años) y un canal de lava viscosa de 6.000 años.

Geológico

El Teide es más que la famosa montaña que domina el centro de Tenerife. Empezó a crecer en el enorme vacío cuando el anterior volcán central se desmoronó y deslizó al mar hace 175.000 años. EI Teide propiamente dicho es todo el relleno de esa caldera de deslizamiento, además de la montaña homónima. En la costa de La Guancha destacan dos de esos ríos de magma: las lavas basálticas de hace 124.000 años de la playa de Santo Domingo el gigantesco canal de lava muy viscosa donde se sitúa el itinerario, datada en 6.000 añosEl Teide, formado tras el colapso del antiguo volcán central hace 175.000 años, es el relleno de una caldera de deslizamiento. En la costa de La Guancha destacan las lavas basálticas de la playa de Santo Domingo (124.000 años) y un canal de lava viscosa de 6.000 años.

Cuando la corriente de lava llegó al mar fue desviada hacia el Oeste iniciándose un proceso paulatino en el que los sucesivos «intentos” del fluido incandescente de adentrarse en el mar eran abortados al solidificar y obstruirse cada frente lateral de la colada, En consecuencia, la corriente principal del canal seguía desviándose adoptando finalmente un curso paralelo a la línea de costa con varios brazos y tubos lávicos que testifican el fenómeno. Se conformó así un denso conjunto de ensenadas único en Tenerife.

Embárquese en esta pequeña y singular travesía por la costa de La Guancha, donde el Teide se ve reflejado en las aguas del océano Atlántico. Un camino fascinante le guiará a través de un gigantesco canal de lava, protagonista de este singular itinerario.

El recorrido se inicia en el barrio de Santa Catalina, siguiendo el camino local de acceso al mar. Tras recorrer unos kilómetros, llegará al Charco del Viento, una zona de baño idílica perfecta para refrescarse tras la caminata.

La primera parte del camino le sumergirá en un paisaje volcánico excepcional. El canal de lava, con sus paredes perfectamente definidas y un ancho de casi 250 metros, le dejará sin aliento.

A medida que avance, el mar se convertirá en el principal atractivo. Las vistas hacia las ensenadas y farallones rocosos son sencillamente espectaculares.

Se trata de un camino imprescindible para los amantes de la naturaleza, que combina el esplendor del Teide con la belleza del mar del norte de la isla.

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