Un viaje al pasado geológico del Valle de Icod de los Vinos

El barrio de Las Montañetas se asienta sobre una colada volcánica originada en las faldas del Teide, concretamente proveniente de Montaña Abejera, hace 6.000 años. Esta colada volcánica presenta la singularidad de elevarse sobre el terreno adyacente creando una loma. La falta de empuje de las corrientes de lava provocó su solidificación antes de alcanzar el mar, a diferencia de otras coladas. Esta particularidad de generar una loma es el origen del topónimo de Las Montañetas.

Paisaje/Etnográfico/Geológico

Las Montañetas es un barrio de reciente creación, aunque el topónimo de «Las Montañetas» ya aparece en el Nomenclátor de población de La Guancha del año 1863 donde se incluía este pequeño caserío con tan solo el registro de una «casa de labranza». Su auge se remonta a la década de 1960, cuando solo existían unas cuatro o cinco casas situadas junto al Camino Viejo que unía La Guancha con Icod de los Vinos. Este camino, que también conduce al «Buempaso» y se prolonga hacia Santo Domingo, conserva al pie del mirador parte de su empedrado original. Testigo del pasado, este era transitado por los vecinos que acudían a las fiestas de Santiago en el «Buempaso». También, cada siete de septiembre, era el escenario por el que pasaban romeros y romeras, a lomos de bestias o caminando, en su transitar hacia las fiestas de la Luz en Los Silos. Al día siguiente, regresaban hacia La Guancha entre cánticos y jolgorios, celebrando dicha festividad.

La importancia del mirador reside en su paisaje, ya que ofrece una panorámica del valle de Icod de los Vinos y su peculiar forma de poblamiento. Además, es un lugar idóneo para explicar un fenómeno geológico de gran relevancia en la formación de Tenerife. Si nos situáramos aquí hace 175.000 años, estaríamos en pleno «Paleovalle de Icod de los Vinos» (Coello, et al., 2014), originado por un megadeslizamiento que desplazó un volumen ingente de material hacia el mar debido al colapso del edificio central que la formaba parte de la isla entonces. Este evento se suma a otros megadeslizamientos que explican parte de la morfología actual de la isla como es el Valle de La Orotava, Valle de Güímar o el de Micheque en la comarca de Acentejo.

Aquel evento dio lugar al «Paleovalle de Icod de los Vinos» y tras ese catastrófico suceso geológico, se sucedieron una serie de erupciones volcánicas en el centro de la isla que derramaron su lava hacia este lado norte, rellenando el valle hasta hace aproximadamente 800 años. El relleno de este valle tuvo diferentes focos de emisión reconociéndose al menos los siguientes: Montaña Abejera, Pico Cabras o Roques Blancos. Todos ellos volcanes situados al pie de la cara norte del Teide; además, de otros tantos materiales que no se le conoce centro de emisión.

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