Paisaje
El bosque del pinar se erige como el director de la escena, envolviéndonos en su espectacular manto verde. Uno de los montes más frondosos de Canarias se descubre a nuestros pies, invitándonos a recorrer sus caminos y descubrir sus secretos.
Pero recorrer este camino es un auténtico placer para la vista. Desde este punto privilegiado, disfrutamos de unas vistas excepcionales del norte de la isla. La comarca de Acentejo se extiende hasta perderse en el horizonte, por un lado. Mientras, que la isla baja se desdibuja en el azul del mar por el otro.
Sin duda, la mezcla de colores es la protagonista de este paisaje. Desde el azul añil del mar hasta el azul celeste del cielo, pasando por el verde intenso del monte y el ocre de la montaña más alta de España, la paleta de colores que se nos ofrece es simplemente admirable.
Geológico
El entorno de El Topete adquiere una significación geológica importante pues en escasos metros de superficie nos podemos encontrar distintas unidades geomorfológicas que caracterizan este punto. Por un lado, el propio Topete, el Risco de Las Palomas, el Valle de Icod, los antiguos conos volcánicos de La Cabezada y el de Lomo Colorado; pero sobre todo destaca el complejo Teide y Pico Viejo dominando la escena. Sin embargo, si algo destaca de este entorno son las espectaculares vistas de los múltiples tipos de paisajes que confluyen en este punto. Mires hacia donde mires te encuentras con un paisaje dominado por algunos de los elementos que confluyen en el concepto paisaje, bien sea este dominado por la componente natural, biológica o geológica, por la componente cultural o antrópica en las formas de ocupación y aprovechamiento del territorio o en la componente escénica.
El Topete
Se conoce como El Topete a un accidente topográfico o una unidad geomorfológica derivada de una estructura mucho más extensa como es el Macizo de Tigaiga, conocido éste como las tierras antiguas. Al Macizo de Tigaiga se le considera como una acumulación de coladas volcánicas que durante millones de años han configurado el relieve que separa el Valle de La Orotava y el Valle de Icod en la parte norte de la isla. Tiene su límite por la parte sur en La Fortaleza, a los pies de Las Cañadas del Teide, y en su parte norte termina en el acantilado o paleoacantilado del mismo nombre. En ese entorno occidental del Macizo de Tigaiga se ubica el Topete. Testigo de ese Macizo de Tigaiga es también el Risco de las Palomas otra de las atalayas cuyas vistas al Teide nos sobresaltan.
Valle de Icod
Tiene su origen en los procesos de generación de Las Cañadas del Teide donde los edificios volcánicos del centro de la isla, denominados Edificios Cañadas previa a la formación del Teide, colapsaron de forma violenta provocando un catastrófico deslizamiento del terreno hacia el norte de la isla, quedando un profundo valle que durante 175.000 años después se iría rellenando con nuevas aportaciones de las erupciones volcánicas que se han ido generando en los volcanes situados a las faldas del Teide. Las coladas más recientes que han ido rellenando este valle hasta la actualidad provienen de los volcanes de la Abejera Alta o el de la Abejera Baja. Testigos de ese colapso y deslizamiento de terrenos fueron El Topete o el Risco de Las Palomas.
Desde un punto de vista natural, donde domina la componente biótica, domina la formación del pinar de La Guancha e Icod de los Vinos, uno de los pinares más grandes y espectaculares de Canarias, que alcanza las mismas faldas del Teide.
Teide y Pico Viejo
Dominando la escena, se encuentra la forma imponente de uno de los volcanes más grandes del mundo. Este doble estratovolcán tiene su origen en las erupciones volcánicas surgidas después del colapso del Edificio Cañadas y la formación de la Caldera, hace aproximadamente 175.000 años, siguiendo dos cráteres principales como fueron el del Teide y el de Pico Viejo. Una sucesión prolongada de esas erupciones volcánicas, alternándose con periodos de reposo, cuyas coladas de lavas más bien viscosas y acumulados de piroclastos, se van concentrando y superponiendo unas sobre las otras en las laderas de estos cráteres conformando un edificio de estructura cónica que dan forma al actual edificio del Teide y Pico Viejo.
