La singularidad geológica de la costa de La Guancha

Laja de Juan Dana, un topónimo que evoca la memoria del primer personaje que se cita de este singular enclave de La Guancha. Su nombre deriva de las concesiones de tierras y aguas realizados por el Adelantado don Alonso Fernández de Lugo en nombre de la Corona de Castilla, tras la conquista castellana de Tenerife.

Paisaje

La costa de La Guancha constituye un claro ejemplo de singularidad en la isla, al albergar una serie de ensenadas naturales como las que salpican todo su litoral. Esta original configuración se debe a los procesos geológicos que se han venido sucediendo desde hace 175.000 años. A partir de hace 6.000años, cuando se datan las últimas coladas en invadir esta costa, la acción del mar y otros agentes erosivos han ido labrando el relieve de la costa, esculpiendo y dotando de auténtica belleza a este singular paisaje litoral de la isla.

Etnográfico

Tierras y aguas que fueron otorgadas a Juan Dana, natural de Gran Canaria hace más de 500 años. Aunque no se ha demostrado fehacientemente, la configuración de la ensenada, con aguas profundas y una «repisa» entre las rocas, sugiere la posibilidad de que este lugar fuese utilizado como embarcadero. La similitud con otros embarcaderos de la zona reforzaría esta hipótesis.

Geológico

Al observar hacia el oeste del camino, se pueden distinguir pequeñas ondulaciones en el terreno que corresponden a las conocidas «ondas de empuje» (Socorro, 2015) en geología volcánica. Estas ondulaciones tienen su origen en las últimas coladas volcánicas ocurridas hace aproximadamente 6.000 años. Se forman en coladas de lavas muy viscosas como estas: en el interior de la colada, la lava viscosa sigue teniendo capacidad de empuje, pero la cabecera frontal de la colada tiene dificultades para seguir avanzando. Mientras tanto, en la superficie, la corteza exterior de la lava se enfría progresivamente hasta solidificarse, creando así ese peculiar relieve ondulado.

Ver en Google Maps